Sellos alimenticios: ¿informan o confunden al consumidor?
En los últimos años, los sellos de advertencia en los alimentos se han convertido en una herramienta clave para promover decisiones de compra más saludables.
Países como México, Chile, Perú y Uruguay han implementado sistemas de etiquetado frontal que alertan sobre el exceso de azúcares, grasas saturadas, sodio y calorías en los productos procesados. Aunque su objetivo principal es facilitar la comprensión de la información nutricional, existe un debate sobre si estos sellos realmente ayudan a los consumidores o si generan confusión.
¿Qué son los sellos de advertencia alimentaria?
Los sellos de advertencia son símbolos colocados en la parte frontal de los envases que indican cuando un producto excede ciertos límites de nutrientes considerados críticos para la salud. En México, por ejemplo, se utilizan octágonos negros con leyendas como "Exceso de Azúcares", "Exceso de Sodio" o "Exceso de Calorías".
Este sistema pretende simplificar la información nutricional para que cualquier persona pueda identificar rápidamente productos con un alto contenido de ingredientes asociados con enfermedades como obesidad, diabetes e hipertensión.
Cuando la información puede generar confusión
Aunque los sellos de advertencia fueron diseñados para simplificar la información nutricional y ayudar a los consumidores a identificar productos con exceso de nutrientes críticos, su interpretación no siempre es tan sencilla como parece. Uno de los principales desafíos es que estos símbolos ofrecen una evaluación parcial del alimento, centrándose únicamente en componentes como azúcares, sodio, grasas saturadas o calorías, sin considerar otros elementos que también forman parte de su perfil nutricional.
Además, el etiquetado frontal no suele explicar el contexto en el que debe consumirse un alimento. La presencia de un sello no significa necesariamente que un producto deba eliminarse por completo de la dieta, sino que su consumo debe ser moderado y formar parte de una alimentación equilibrada. Sin embargo, algunos consumidores interpretan estos símbolos como una prohibición implícita, mientras que otros pueden llegar a ignorarlos por considerarlos demasiado frecuentes en los productos que adquieren habitualmente.
Otro factor que contribuye a la confusión es la creciente reformulación de alimentos por parte de la industria. Con el objetivo de reducir o evitar sellos, algunas empresas disminuyen ciertos ingredientes críticos o sustituyen azúcares y grasas por otros componentes que permiten cumplir con los límites establecidos. Aunque estas modificaciones pueden representar mejoras en algunos casos, no siempre transforman al producto en una alternativa realmente saludable. Esto puede generar una falsa percepción de calidad nutricional entre los consumidores que asocian la ausencia de sellos con un alimento completamente beneficioso.
Por ello, diversos especialistas coinciden en que los sellos funcionan mejor cuando se acompañan de estrategias de educación alimentaria que permitan comprender qué significan realmente las advertencias y cómo integrarlas en una decisión de compra informada. Más que clasificar los alimentos entre “buenos” y “malos”, el objetivo debería ser ayudar a las personas a entender el papel que cada producto puede desempeñar dentro de una dieta variada y equilibrada. De esta manera, los sellos pueden convertirse en una herramienta de orientación efectiva en lugar de
una fuente adicional de confusión.
El sello de “Exceso de Azúcares”, una advertencia confusa
Entre los sellos de advertencia presentes en los alimentos y bebidas procesadas, el de “Exceso de Azúcares” es uno de los que más dudas genera entre los consumidores. Aunque su objetivo es alertar sobre una cantidad elevada de azúcares añadidos en un producto, el mensaje no especifica qué tipo de endulzantes contiene ni cuál es su origen.
Como resultado, muchas personas suelen asociar este sello exclusivamente con el azúcar de caña o azúcar de mesa, cuando en realidad puede hacer referencia a una amplia variedad de ingredientes utilizados para aportar dulzor.
La normativa considera como azúcares añadidos a sustancias como el jarabe de maíz de alta fructosa, glucosa, fructosa, dextrosa, maltosa, miel, melaza, concentrados de frutas y otros compuestos empleados por la industria alimentaria.
Sin embargo, esta información no se refleja en el sello frontal, por lo que el consumidor debe consultar la lista de ingredientes para conocer con precisión qué tipo de endulzante se utilizó en la elaboración del producto.
Esta falta de especificidad puede dar lugar a interpretaciones erróneas. Por ejemplo, algunas personas pueden asumir que dos productos con el sello de “Exceso de Azúcares” contienen exactamente los mismos ingredientes o cantidades de azúcar, cuando en realidad su composición puede ser muy diferente. Asimismo, existe la creencia de que ciertos endulzantes alternativos son más saludables que otros, lo que lleva a algunos consumidores a pensar que el sello debería distinguir entre las distintas fuentes de azúcares utilizadas.
Si bien el propósito del etiquetado frontal es ofrecer información rápida y fácil de comprender, la simplificación del mensaje también puede limitar la comprensión del contenido real del producto. Por ello, expertos en nutrición recomiendan no basar la decisión de compra únicamente en la presencia o ausencia de este sello, sino complementarla con la revisión detallada de la lista de ingredientes y la información nutrimental. De esta manera, es posible obtener una visión más completa sobre la calidad del producto y el tipo de azúcares que aporta a la dieta.
Impacto en las decisiones de compra
Las investigaciones muestran que los sellos sí influyen en el comportamiento de compra, especialmente entre padres de familia y consumidores preocupados por su salud. Sin embargo, factores como el precio, la marca, el sabor y la disponibilidad continúan teniendo un peso importante en la decisión final.
Además, la percepción de los sellos puede variar según el nivel educativo y el conocimiento nutricional de cada persona. Mientras algunos consumidores los consideran una guía útil, otros los perciben como una fuente adicional de información difícil de interpretar.
Conclusión
Como se ha visto, la simplificación de la información puede generar algunas limitaciones. Los sellos no reflejan la calidad nutricional completa de un alimento, no explican el contexto de consumo ni distinguen entre los diferentes tipos de ingredientes utilizados, como ocurre con el sello de “Exceso de Azúcares”. Esto puede dar lugar a percepciones erróneas, decisiones basadas en información incompleta o la clasificación simplista de los productos como "saludables" o "no saludables".
Por ello, los sellos deben entenderse como una herramienta de orientación y no como el único criterio para evaluar un alimento. La lectura de la lista de ingredientes, la tabla nutrimental y el conocimiento básico sobre nutrición continúan siendo elementos fundamentales para realizar elecciones verdaderamente informadas. En
este sentido, el reto no solo consiste en proporcionar información visible y comprensible, sino también en fortalecer la educación alimentaria de la población para que los consumidores puedan interpretar correctamente las advertencias y comprender el papel que cada alimento desempeña dentro de una dieta equilibrada.
Bibliografía
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Instituto Nacional de Salud Pública. (2021). Etiquetado de advertencia de alimentos y bebidas en México: una política basada en evidencia. https://www.insp.mx/assets/documents/webinars/2021/CINYS_Etiquetado.pdf