La caña de azúcar puede favorecer a tu microbiota
Cuando hablamos de caña de azúcar, es común pensar inmediatamente en la sacarosa. Sin embargo, la planta Saccharum spp. es una matriz vegetal mucho más compleja. Además de los azúcares presentes en su jugo, contiene fibra, hemicelulosa y diversos compuestos fenólicos que actualmente son objeto de investigación por su posible interacción con la microbiota intestinal.
En particular, la fibra y ciertos compuestos obtenidos de la caña y de sus subproductos, como el bagazo, han mostrado potencial para ser aprovechados como ingredientes funcionales o como materia prima para obtener compuestos con actividad prebiótica. Estudios experimentales han encontrado cambios en grupos bacterianos intestinales y en la producción de metabolitos como los ácidos grasos de cadena corta (AGCC).
¿Qué es la microbiota intestinal?
La microbiota intestinal es la comunidad de microorganismos que habitan nuestro tracto gastrointestinal. Incluye una enorme variedad de bacterias y otros microorganismos que mantienen una relación dinámica con el organismo.
Su composición no es idéntica en todas las personas y puede cambiar a lo largo de la vida. Factores como la alimentación, la edad, el entorno, los medicamentos y el estilo de vida pueden influir en ella.
Uno de los factores dietéticos con mayor capacidad para modular la microbiota es la fibra. Una revisión elaborada por especialistas de la Asociación Mexicana de Gastroenterología señala que la fibra dietaria puede ser utilizada por
microorganismos intestinales, dando lugar a diversos metabolitos, entre ellos los ácidos grasos de cadena corta.
Por eso, cuando se habla de alimentar a nuestra microbiota, el interés científico suele concentrarse en carbohidratos que nuestras propias enzimas no pueden digerir completamente, pero que determinados microorganismos intestinales sí pueden aprovechar.
La caña es mucho más que sacarosa
La caña de azúcar es cultivada principalmente para obtener su jugo y producir azúcar, pero después de la extracción queda un material fibroso conocido como bagazo de caña.
Este material es particularmente interesante desde el punto de vista nutricional y biotecnológico porque contiene grandes cantidades de componentes estructurales vegetales. La fibra de caña purificada, por ejemplo, está constituida principalmente por celulosa y hemicelulosa.
Además, una revisión publicada en Comprehensive Reviews in Food Science and Food Safety señala que diferentes partes de la caña y productos de su procesamiento contienen diversos polifenoles. Entre ellos se han identificado derivados de flavonoides como apigenina, luteolina y tricina, además de ácidos fenólicos como los ácidos clorogénicos, ferúlico y cafeico.
Por lo tanto, estudiar a la caña únicamente desde el punto de vista de la sacarosa deja fuera una parte importante de su composición y de sus posibles aplicaciones.
La fibra llega donde nuestras enzimas no pueden
Las fibras dietarias contienen componentes que no son completamente digeridos por las enzimas humanas. Parte de ellos puede llegar al intestino grueso, donde determinados microorganismos poseen las herramientas necesarias para utilizarlos.
La Asociación Mexicana de Gastroenterología explica que no todas las fibras producen exactamente los mismos efectos, ya que sus características fisicoquímicas influyen en qué microorganismos pueden utilizarlas y qué metabolitos se generan durante su fermentación.
Este punto es fundamental: decir que "la fibra alimenta a la microbiota" es una simplificación útil, pero no todas las fibras son iguales ni todos los microorganismos responden de la misma manera.
En el caso de los residuos de caña, el bagazo constituye una fuente especialmente abundante de material fibroso. Una revisión mexicana sobre residuos agroindustriales señala que el bagazo de caña puede presentar un contenido muy elevado de fibra dietaria, aunque su composición depende del procesamiento y del método de análisis.
¿Qué ocurre cuando las bacterias fermentan la fibra?
Cuando determinados carbohidratos llegan al colon y son utilizados por las bacterias intestinales, pueden producirse ácidos grasos de cadena corta, principalmente:
● acetato,
● propionato,
● butirato.
Estos compuestos participan en diversas funciones fisiológicas. El butirato, por ejemplo, constituye una importante fuente energética para las células del colon, mientras que los AGCC en conjunto participan en procesos relacionados con la función de la barrera intestinal y la señalización metabólica.
Esta es una de las razones por las que actualmente existe tanto interés en identificar nuevas fuentes de fibra y compuestos prebióticos.
Estudios recientes sobre bagazo y microbiota humana
Una investigación publicada en 2026 en Journal of Food Science and Technology estudió cuatro extractos diferentes de bagazo de caña utilizando un modelo de fermentación con microbiota fecal humana.
Los investigadores evaluaron fracciones de carbohidratos y polifenoles y observaron que algunas de ellas modificaron de manera importante la comunidad microbiana.
Una fracción rica en polifenoles incrementó la riqueza de especies y estimuló grupos bacterianos como Lachnospiraceae, Ruminococcaceae y Bacteroidaceae, al tiempo que redujo el crecimiento de Enterobacteriaceae en ese modelo.
Además, una de las fracciones de carbohidratos mostró una tendencia a aumentar la producción de propionato.
Los autores consideran que estos resultados convierten a determinadas fracciones del bagazo en candidatos interesantes para futuras aplicaciones prebióticas. Sin embargo, nuevamente hablamos de fermentación experimental con microbiota humana, no de un ensayo clínico de consumo de bagazo en personas.
Una planta con potencial todavía por explorar
La relación entre la caña de azúcar y la microbiota constituye un buen ejemplo de cómo una planta puede ser mucho más compleja que su producto más conocido. La evidencia disponible indica que la fibra, los polifenoles y especialmente los xilooligosacáridos que pueden obtenerse de la caña y su bagazo tienen potencial para modular la microbiota intestinal. En modelos experimentales se han observado aumentos de determinadas bacterias, cambios en la composición microbiana y modificaciones en la producción de ácidos grasos de cadena corta.
Sin embargo, la mayor parte de la evidencia específica sobre estos componentes de la caña todavía procede de estudios in vitro y experimentales. Hacen falta más ensayos clínicos controlados en humanos para determinar qué compuestos, cantidades y formas de consumo producen beneficios relevantes en condiciones reales.
Lo que sí está sólidamente establecido es que la fibra dietaria desempeña un papel importante en la relación entre alimentación y microbiota. Y en este contexto, aprovechar la fracción fibrosa de la caña para desarrollar nuevos ingredientes prebióticos representa una línea de investigación particularmente prometedora.
Bibliografía
Abreu y Abreu, A. T., Milke-García, M. P., Argüello-Arévalo, G. A., Calderón-de la Barca, A. M., Carmona-Sánchez, R. I., Consuelo-Sánchez, A., et al. (2021). Dietary fiber and the microbiota: A narrative review by a group of experts from the Asociación Mexicana de Gastroenterología. Revista de Gastroenterología de México (English Edition), 86(3), 287–304. https://doi.org/10.1016/j.rgmxen.2021.02.002
Gamage, H. K. A. H., Tetu, S. G., Chong, R. W. W., Bucio-Noble, D., Rosewarne, C. P., Kautto, L., Ball, M. S., Molloy, M. P., Packer, N. H. P., & Paulsen, I. T. (2018). Fiber supplements derived from sugarcane stem, wheat dextrin and psyllium husk have different in vitro effects on the human gut microbiota. Frontiers in Microbiology, 9, 1618. https://doi.org/10.3389/fmicb.2018.01618
Hewawansa, A. P., et al. (2024). Flavonoids and phenolic acids from sugarcane: Distribution in the plant, changes during processing, and potential benefits to industry and health. Comprehensive Reviews in Food Science and Food Safety. https://doi.org/10.1111/1541-4337.13307