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Un día de entrenamiento… Nuria Diosdado

[vc_row full_width=»» parallax=»» parallax_image=»»][vc_column width=»1/1″][vc_column_text]Vivo y entreno en el Centro Nacional de Alto Rendimiento (CNAR) en dónde muchos deportistas de alto nivel llevamos día a día nuestras actividades. Contamos con instalaciones de primer nivel en donde llevamos a cabo todos nuestros entrenamientos, mismos que complementamos con nuestras habitaciones, esto hace que podamos estar en pocos minutos en nuestras áreas de entrenamiento.

Ahora ya con el pase Olímpico mis días se han vuelto solo entrenamiento ya que nuestra meta es muy alta para Río, situación que a pesar de lo difícil disfruto mucho.

Normalmente me levanto a las 7.30 am para ir a desayunar ya que tenemos aquí un comedor muy completo, donde cuidan nuestra alimentación diaria.

A las 8.30 am comienza mi entrenamiento, 1 hora de preparación física en el gimnasio el cual consiste en series de diversos ejercicios que nuestro preparador físico nos indica, algunos con discos de peso pero en su mayoría con nuestro propio peso, diario son diferentes rutinas de fortalecimiento.

Después de ahí nos dirigimos al gimnasio de la alberca dónde a diario debemos hacer por lo menos 30 min de flexibilidad intensa para que dentro del agua sin la gravedad del piso podamos hacer movimientos elásticos.

Terminando flexibilidad entramos al agua mínimo 4 hrs en la mañana dónde hacemos las rutinas y modificamos partes de las mismas para que se vean mejor. El entrenamiento pesado es cuando nos toca hacer las rutinas completas varias veces seguidas en un mismo día ( hasta 7 veces).[/vc_column_text][vc_single_image image=»3058″ alignment=»center» border_color=»grey» img_link_large=»» img_link_target=»_self» img_size=»full»][vc_column_text]A las 2 de la tarde aproximadamente comemos para volver al agua a las 4 de la tarde y continuar con la segunda sesión en la alberca, seguir con el trabajo de las rutinas ya a esta altura y con los juegos olímpicos tan cerca es muy importante pulir todos los movimientos al grado de vernos una sola.

Al término del entrenamiento, tenemos recuperación con el fisiatra y la doctora, por lo que después del entrenamiento estamos con ellos para bajar el cansancio y tratar las lesiones que tengamos. Muchas veces nos toca meternos a la tina de hielo, terapia llamada crioterapia dónde utilizando bajas temperaturas con hielo se logra quitar el cansancio y remover el ácido láctico.

Ser atleta de alto rendimiento y llevar una vida como tal no solo es ser un buen deportista, si no llevar al límite nuestro día a día, siendo ejemplo dentro y fuera de nuestras áreas de entrenamiento, promover el trabajo en equipo y ser perseverantes en todos lados en donde estemos.

A pesar de que muchas veces las horas del día me quedan cortas y los pendientes que tengo no los puedo realizar por cansancio, entrenamiento y otras situaciones, considero que ser un atleta de alto rendimiento me ha ayudado a ser una persona muy disciplinada con metas y objetivos muy claros, en dónde la flojera y la zona de confort no existen.

Te invito a que hagas valer las horas de tú día y que siempre te vayas a la cama sabiendo que tienes un aprendizaje nuevo, que tu día valió la pena porque hoy eres una mejor versión de ti mismo.

Con cariño, Nuria[/vc_column_text][vc_row_inner][vc_column_inner el_class=»» width=»1/2″][vc_single_image image=»3059″ alignment=»center» border_color=»grey» img_link_large=»» img_link_target=»_self» img_size=»full»][/vc_column_inner][vc_column_inner el_class=»» width=»1/2″][vc_single_image image=»3060″ alignment=»center» border_color=»grey» img_link_large=»» img_link_target=»_self» img_size=»full»][/vc_column_inner][/vc_row_inner][/vc_column][/vc_row]

2020-05-28T13:07:33-06:00