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Alarga la vida de tus alimentos con azúcar

Comúnmente al azúcar se le relaciona con su función de endulzante en los alimentos; pero además de esta función se utiliza como un conservador natural muy efectivo que desempeña un papel antiséptico alargando la vida de los alimentos al retrasar su deterioro.

Esto sucede principalmente porque el azúcar retiene el agua de manera natural en el alimento que los microorganismos necesitan para vivir y multiplicarse. Lo anterior provoca una deshidratación parcial del alimento, y al no contar con agua disponible para sus funciones vitales, los microorganismos no pueden proliferar.

Al añadir azúcar a los alimentos en cantidades suficientes se evita o reduce de manera importante su deterioro, ya que se genera un ambiente hostil para la vida microbiana.

Las bacterias son los microorganismos que son más susceptibles a la falta de agua en su ambiente vital; mientras que las levaduras y los hongos pueden sobrevivir en condiciones más adversas.

El azúcar previene además la oxidación de los sabores de las conservas, es decir, las frutas retienen durante mucho tiempo gran parte de su sabor original, e incluso, pueden desarrollar un sabor más potente. Es más, debido a su alta solubilidad y viscosidad, el azúcar aporta una textura diferente al alimento, a menudo más suave que antes de conservarlo. Tampoco se puede olvidar el papel que ejerce la adición de azúcar sobre el mantenimiento del color de las frutas, puesto que el aspecto de los alimentos es crucial al realizar la selección de los mismos.

A pesar de que su uso más común es en la conservación de frutas o en la elaboración de mermeladas; el “poder conservador” del azúcar de caña se utiliza hoy en día incluso en el curado de algunos cárnicos.

FUENTE: L.N. Beatriz Cuyás

Con información de: EUFIC

2018-10-11T16:04:21-06:00